EL MAGO DE OZ: Alegoría del Camino Akáshico

El mundo de la alegoría es siempre una fina línea sobre la que mantener el equilibrio. Todo puede estar sujeto a lecturas ocultas. Creértelas o no es cosa tuya. Aceptarlas, también. Pero estar abierto a su posibilidad… es una necesidad en el arduo trabajo personal de expandir la conciencia.

Hace poco han comenzado a poner en la televisión la serie “Emerald City” del director Tarsem Singh, un esteta que ha dirigido también algunas bellísimas películas como “La celda” o “Inmortals”. La serie está basada en “El maravilloso mago de Oz”, un libro de literatura infantil (al menos teóricamente) publicado en 1900 por Lyman Frank Baum, al que siguieron trece libros más sobre esta “tierra maravillosa de Oz”.

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Algunas de las novelas de supuesta fantasía suelen esconder muchas cosas detrás. Y las que aparentemente están destinadas a un público infantil, quizás más.

En otros artículos ya hablamos de algunos aspectos relacionados con obras como “El Señor de los Anillos” o “Dune”.

Hoy vamos a centrarnos en “El mago de Oz”.

En él se narran las aventuras de Dorothy Gale en la tierra de Oz.

Hay algunos autores como Krugman y Obstfeld que opinan que el cuento es una alegoría de la lucha política y económica entre los partidarios del patrón oro y los del bimetalismo (oro y plata) en Estados Unidos a fines del siglo XIX, donde el camino de baldosas amarillas sería la falsa promesa del oro, Kansas el estado agrícola endeudado, los zapatos de plata el camino de vuelta a casa, y Oz haría referencia a la “onza”, medida de peso del oro.

Como hipótesis tiene sentido, pero no parece muy claro que un escritor de cuentos infantiles dedique catorce obras a expresar metafóricamente el submundo económico de EE.UU. a principios del siglo XX.

Por lo tanto, a mí me da por pensar en otras cosas. Cosas no tan descabelladas ya que otros autores han utilizado este mismo medio de introducir en cuentos supuestamente para niños o jóvenes, ideas de profunda filosofía, de mitología soterrada, de saberes arcanos y parcialmente ocultos puestos en boca de personajes más o menos fantásticos. Alicia en el País de las Maravillas es un buen ejemplo de ello. Muchos cuentos de los hermanos Grimm, también, por citar solo dos ejemplos clarísimos.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, la historia y los detalles del “Mago de Oz” bien pudieran ocultar simbólicamente otras cuestiones de carácter más mitológico y espiritual.

Echemos un vistazo a algunas de ellas.

 

¿Quién son los personajes principales?                                                                                                                                                                                                               

Dorothy Gale es una huérfana de 14 años que vive en Kansas con su tía Emma, su tío Henry y su perro Totó. En la película original de 1939, el mundo “real” en Kansas es reflejado en blanco y negro, mientras el mundo fantástico de Oz, lo es en un brillante color.

En su camino se cruza con dos “brujas buenas”.

La bruja del norte ayuda a Dorothy guiándola para llegar hasta el mago de Oz. Se llama Locasta y es la que da a Dorothy los Zapatos de plata y un beso para protegerla. El beso en la frente o la imposición de manos sobre la cabeza son dos ejemplos claros de gestos utilizados en las “bendiciones”. Son gestos y actos de protección energética universales.

La Bruja del Sur se llama Glinda y es la que enseña a Dorothy a usar los zapatos de plata para regresar a casa.

En su Camino, Dorothy se encontrará también con tres personajes muy particulares, a los cuales ayuda, y de los cuales adquirirá en cierto modo, sus deseos de búsqueda. Mediante la ayuda a los demás, Dorothy, hará suyos los dones que busca cada uno.

Dorothy ayuda a bajar al espantapájaros del palo donde unos granjeros lo colocaron para asustar a los cuervos. A partir de ese momento la acompañará para pedirle al mago un cerebro para pensar…y sobre todo para “recordar quien es”.

Dorothy ayuda al Hombre de hojalata a aceitar sus articulaciones, que lo han tenido inmovilizado durante un año. Antes de ser embrujado por una bruja, fue un leñador que ansía  pedir al todopoderoso mago de Oz un corazón de verdad. Una bruja que lo ha convertido en un hombre de metal, asimilando la idea del metal como de alejamiento de la Naturaleza. Cuanto más metal…menos madera.

Y por último, el León cobarde que busca llegar al mago para pedirle el valor que supuestamente le falta.

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Además de estos, también están el Mago de Oz que vive en la Ciudad Esmeralda, capital del País de Oz. Su reputación estriba en que ha mantenido controladas a las Brujas (malas) del Este y del Oeste, frente a las buenas del Norte y del Sur. La realidad es que este gran mago igual que Dorothy llegó accidentalmente a Oz desde la misma realidad de Dorothy…y que sus habilidades mágicas son más que discutibles.

Frente a todos ellos se encuentran dos brujas malas.

La Bruja Mala Del Este que domina la tierra de los Munchkins, hasta que la casa de Dorothy arrastrada por el tornado que la ha llevado hasta la realidad de Oz, cae del cielo sobre la bruja y la mata.

La Malvada Bruja Del Oeste que reina sobre los Monos Voladores y sobre sus esclavos, los Winkies.

Totó es el perro que acompaña a Dorothy durante todo el camino y es el causante directo de que Dorothy se esconda en la casa que será arrancada del suelo por el tornado y con la que llegará al mundo de Oz.

 

Versiones

De la novela original de 1900 se han realizado unas cuantas adaptaciones tanto cinematográficas, como para televisión, dibujos animados y comics.

En 1939 se llevó a cabo la versión cinematográfica (y musical) más famosa. No del todo fiel al libro original, pero sin duda la que llevó a la fama a la obra literaria. Y muchos años más tarde se realizó una secuela bajo el título de “Return to Oz”. Curiosamente en 1974 se estrena la película animada Journey Back to Oz, interpretada por Liza Minnelli, hija de Judy Garland.  La Historia y la familia Minelli cerraron un círculo.

Incluso, cuando yo no era ni un tierno (o no tan tierno) adolescente hubo una película de ciencia ficción que me impresionó vivamente, aunque por entonces no llegaba a entender con claridad algunos de los aspectos de los que trataba. Me refiero a Zardoz, una película dirigida en 1974 por John Boorman (el mismo que dirigió “La Selva Esmeralda” o “Excalibur”). Era una de esas películas donde lo fundamental no eran los efectos especiales (aun en pañales por aquella época), sino la extraña historia que narraba, situada en un futuro postapocalíptico tan del gusto adolescente, y en la que se trataba temas como la inmortalidad y una casta que ejerce su dominio sobre el resto, desde un valle paradisíaco llamado “El Vortex”, mientras veíamos el torso desnudo y peludo de un aún joven Sean Connery montando a caballo, icono sexual de maduritas.

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Toda la película era una continua referencia al libro El maravilloso mago de Oz.

Poco después de su estreno se presentó en Broadway el musical The Wizz.

En la década de los 80 se realizaron varios proyectos de anime japonés revisitando los mundos de OZ. El trasfondo metafísico y místico japonés moderno, sin duda veía este texto occidental como muy cercano a su propia idiosincrasia.

En 1995 Gregory Maguire escribió varias novelas para adultos, que recreaban a su manera el mundo de OZ: “Wicked: Memorias de una Bruja Mala”, que narra la vida de la Malvada Bruja del Oeste. Su secuela “Son of a Witch”, que narra la vida de su hijo Liir. Y “A Lion Among Men” (Un León entre los Hombres).

Ya con el nuevo milenio hubo algunas nuevas incursiones en el universo de OZ, hasta llegar a las recientes “Oz, Un mundo de fantasía” (2013), dirigida por Sam Raimi. Una especie de precuela que sucede alrededor de 20 años antes de lo acontecido en el libro “El maravilloso mago de Oz” y del clásico de 1939.

Y la serie para televisión “Emerald City” que actualmente se está emitiendo, la cual ha ejercido como detonante de este artículo.

 

Pero, ¿Qué cosas extraordinarias podrían camuflarse a lo largo de su historia?

El tornado que lleva a Dorothy hasta Oz refleja un auténtico “agujero de gusano” espacio temporal. Una puerta dimensional a una realidad distinta. Es curioso la cantidad de tornados que últimamente hay en España. Un fenómeno meteorológico no demasiado habitual por estas latitudes. ¿Se estará convirtiendo la península Ibérica en un gigantesco portal?

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El tan conocido arcoíris es el BIFRÖST del Yggdrasil escandinavo, el fresno sagrado de la mitología nórdica  del que cuelgan los nueve mundos de los que se compone nuestro planeta. Es el puente místico que une los mundos. El puente a través del cual, los dioses acceden a las distintas realidades planetarias…y algunos humanos también. Más concretamente es el puente directo entre ASGARD, el mundo de los dioses AESIR, y MIDGARD, el mundo de los humanos.

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Es curioso (o quizás no) cuanto se parecen las representaciones que se han realizado tanto del Asgard de los dioses guerreros nórdicos, como de la Ciudad Esmeralda del Mago de Oz.

La mitología nórdica tiene dos puentes y curiosamente los dos parten y llegan de nuestro mundo: el Bifröst de que ya hemos hablado (y que nos comunica con las realidades superiores, y el Gjallarbrú que une Midgard con el Hel (la zona infernal o realidades más densas). Son las Escaleras de Jacob por las que los ángeles de Dios bajaban del cielo.

 

Dice la canción:

 

En algún lugar sobre el arcoíris

Por un camino muy alto

Hay una tierra de la que oí

Una vez en una canción de cuna

 

En algún lugar sobre el arcoíris

Los cielos son azules

Y los sueños que te atreves a soñar

se hacen realidad

 

Algún día desearé sobre una estrella

Y despertaré donde las nubes están lejos

detrás de mi

Donde los problemas se derriten como gotas de limón

Lejos, sobre las cimas de las chimeneas

Ahí es donde me encontrarás

 

En algún lugar sobre el arcoíris

Los pájaros azules vuelan

Los pájaros vuelan sobre el arcoíris

Entonces porqué, oh por qué no puedo yo?

 

El perro Totó representa la animalidad de la que parte el ser humano, que nos lleva hasta los mundos superiores, cuando logramos sutilizarla, cuando logramos que el animal no se imponga a lo divino.

El camino de baldosas o de adoquines amarillos (léase también dorados) es el camino espiritual en busca de la divinidad. Lo divino siempre estuvo intrínsecamente unido al oro. Pero no al oro como detentador de la riqueza, como pudiera parecer, sino a un oro distinto, paradigma de las cualidades divinas.

Pero este camino en nuestra realidad solo se manifiesta a través de las emociones, del control de las emociones, cuyo representación arquetípica se encuentra en nuestro tercer chakra, que las tradiciones orientales siempre reflejan de un luminoso color amarillo.

Los tres compañeros que Dorohty encuentra en su camino son el fundamento de cualquier camino espiritual, y específicamente del akashico.

El león cobarde busca el valor. Necesario para afrontar cualquier búsqueda trascendente. Sin valor no hay elección libre. Sin valor no puede haber enfrentamiento con nuestros miedos.

El hombre de hojalata busca un Corazón. El elemento fundamental para poder alcanzar estados alterados de conciencia cercanos a la divinidad. Solo a través del Corazón lograremos alcanzar la frecuencia más alta que nos ponga en sintonía con el Akasha.

Y el hombre de paja busca la mente, pero no tanto, como un proceso mental, sino más como un proceso de reconexión con lo que de veras somos. Es el recuerdo de nuestra verdadera naturaleza del que hablaba Platón en su Anamnesis.

Sin embargo, todos buscan al mago de Oz para que les conceda esos dones, hasta que se dan cuenta, que nadie más que ellos pueden recuperarlos, porque es algo innato al ser humano. Algo que ya tienen pero que tienen que descubrir que lo tienen. No es algo que nadie nos pueda dar, sino que es algo que siempre hemos tenido, pero que necesitamos recordar que lo tenemos y sobre todo “como usarlo” para alcanzar estados trascendentes.

El mago de Oz es un espejismo, un falso mago, alguien que no es lo que parece, pero que nos impele a ir hacia él…aunque sea un falso dios. En el fondo es el mecanismo a través del cual el dios verdadero hace que recordemos quienes somos de verdad.

Son los atrayentes falsos gurús.

La Ciudad Esmeralda. Es la ciudad del conocimiento. El lugar desde el cual TODO SE REVELA. Las tradiciones siempre nos hablan de este color y de esta piedra maravillosa como el arquetipo del conocimiento transmitido. Es el verde de las Tablas Esmeralda del Hermetismo Clásico…y de Thot “el Atlante”. Es el verde de la esmeralda caída del cetro de Lucifer. Es el verde de la esmeralda griálica.

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Las cuatro brujas son las ayudas y las trabas que tenemos en nuestro camino espiritual. Marcan los dos caminos de la trascendencia, el horizontal que nos ancla a la materia densa (Este y Oeste = las “brujas malas”) y el vertical que nos asciende hasta los planos superiores de conciencia (Norte y Sur = las “brujas buenas”)…aunque también nos puede hacer descender.

Pero estas cuatro brujas también representan los cuatro “Atalayas” de la magia de todas las épocas (Las cuatro direcciones, los cuatro evangelistas, las cuatro esquinas de la cama, los cuatro arcángeles protectores…)

Los zapatos de rojo rubí,  único método a través del cual Dorothy podrá regresar a “su realidad” hacen referencia al rojo de la materia densa, al rojo del chakra del sacro, al rojo de la energía sexual…sin embargo esto no es del todo cierto ya que…

…en la novela de L. Frank Baum, El maravilloso mago de Oz (1900), los zapatos no eran rojos sino plateados. Fue el productor de la película, Mervin LeRoy, quien decidió cambiar el color para que estos destacasen más en pantalla. Por lo tanto, se nos habla del equilibrio entre el oro del camino a Oz y la plata del camino de vuelta a la realidad ordinaria. Ese equilibrio se muestra en el símbolo del Vaticano, dónde el amarillo y blanco de su bandera, simbolizan al oro y la plata alquímica.

Incluso el nombre de OZ también podría ser muy significativo.

El camino de nuestra existencia transita entre el ALFA de nuestro nacimiento y el OMEGA de nuestra muerte. Principio y fin. Origen y mutación. La manera de denominar el misterioso nombre de Dios en el alfabeto griego. Un camino marcado incansablemente en muchos lugares, en objetos como el “lábaro” o en cruces como las asturianas, y metafísicamente a través de diversas religiones.

La Z alude a algo similar al alfa y al omega, ya que alude a la última letra del alfabeto latino y por tanto alude a un concepto similar al omega. Curiosamente los antecedentes más antiguos para la letra O se encuentran en el protosemítico y en el jeroglífico egipcio. En ambos casos su significado está en relación con el concepto de OJO. Por lo que siendo muy atrevidos e imaginativos en cuanto a su posible significado, OZ vendría a significar algo así como el “ojo de la trascendencia”.

Vaya, pues parece que mirado desde este punto de vista, todo nos lleva al tránsito hacia un camino espiritual desde la densidad de nuestra propia realidad. Nos lleva a darnos las claves para encarar ese camino espiritual sin perdernos en “otras Cosas”. Nos habla de encontrarnos a nosotros mismos como seres divinos, sin necesitar a maestros externos a nosotros mismos. Nos habla de recuperar a nuestro niño sensible que dejó paso al adulto más o menos insensible.

Sin duda prefiero este mensaje…aunque tú, querido lector tengas todo el derecho a pensar que en el fondo no me estoy haciendo más que una “paja mental”. Y que el mago de Oz no es más que un cuento para niños.

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