LA PUERTA DE HIERRO: Los esoterismos de Perón

Puerta de Hierro es otro de esos lugares singulares de Madrid. Yo no lo calificaría de “sagrado” pero sin ninguna duda es “especial”. Los emplazamientos así suelen ser generalmente objeto de acontecimientos o sucesos particulares, de reuniones de personas particulares, de construcciones particulares. Es como si los lugares llamasen a que las cosas que ocurren a su alrededor se salgan de lo normal.

Los lugares, en general, no suelen ser ni buenos ni malos, excepto cuando existen alteraciones claramente geopatógenas para la salud. Pero si suele ser significativo las personas que eligen reunirse en su entorno…y en el caso de Puerta de Hierro, esto se hace más que evidente.

Puerta de Hierro es una zona de monte que se sitúa más o menos a continuación de la Casa de Campo y que precede al Monte de El Pardo, como si se tratase de un preámbulo de este. El monte de El Pardo tiene un aire especial. La realeza lo eligió como lugar de solaz esparcimiento. Francisco Franco no quiso ser menos y antes de instalarse definitivamente en “su” palacio de El Pardo, temporalmente ya lo hizo en el cercano Castillo de Viñuelas. Es evidente que además de consideraciones prácticas, sentía predilección por esta zona.

Los lugares energéticamente singulares suelen ser “terrenos de juego” donde la Luz y la Oscuridad (y también las penumbras de los grises) celebran sus partidos. Son lugares resonadores donde sabedores de las implicaciones que tiene actuar en ellos, los seres de distintas polaridades pretenden instalar sus “sellos” sobre ellos. Sellos que otorgan una especie de “títulos de posesión” temporal. Es como una especie de partida espiritual de “RISK” donde las fuerzas energéticas que pululan por nuestra realidad (y por otras) actúan estratégicamente para tomar posesión energética de determinados espacios por todo el planeta. Unos espacios  que no solo debemos entender como aquellos majestuosos “lugares de poder” planetarios, como aquellas altas cumbres sagradas en las que vivían los dioses antiguos.

Como en el futbol…existen distintas “ligas”. Distintas divisiones. No todos los lugares tienen la misma importancia jerárquica. No tiene la misma importancia ni la misma repercusión el Estadio del Barcelona que el campo de futbol de un equipo de Tercera División.

Sin embargo, el tipo de gente que se acerca hasta ellos determina mucho, como enfrentarnos o cómo encarar nuestro contacto con estos campos de juego energéticos.

La Puerta de Hierro es un reflejo de como la magia o los conocimientos esotéricos determinan los avatares sociales y políticos de un país…o de un planeta. La magia o la experiencia mágica siempre está en el trasfondo de muchos acontecimientos, pero en ocasiones se infiltra de una manera tan absoluta que genera auténticos periodos extraordinarios. No digo buenos o malos. Digo simplemente “no ordinarios”. Más allá de lo ordinario, de lo normal. En general, estos periodos no suelen ser dichosos para la mayoría de la gente ya que responden a pretensiones de poder por parte de personajes concretos o de pequeñas colectividades ansiosas de tenerlo, por lo que no suelen responder a acciones en bien de la comunidad, sino acciones donde el “ego” deja el banquillo de los suplentes y se convierte en titular.

Lo fue la España de Felipe II y coetáneamente la Inglaterra de la reina Isabel. Lo fue la Alemania Nazi. Lo fue la Florencia de los Medici. Lo fue el Sacro Imperio de Rodolfo II. Lo fue la última etapa de los Romanoff en Rusia. Lo fue la Inglaterra de Churchill. Lo fue la Italia fascista. Lo fue la Francia de Mitterrand…Y lo fue la Argentina peronista.

Eso por no hablar de la Roma Vaticana, en la que unos cuantos papas a lo largo de su historia han ejercido diversas nigromancias. Los 266 papas “oficiales”, más los otros casi 40 antipapas entre los reconocidos y los no reconocidos por la Iglesia, junto con los del Gran Cisma de Occidente, dan para mucho en cuanto al arte de practicar diversas artes mágicas.

En realidad, casi cualquier periodo, en casi cualquier lugar y casi cualquier gobernante ha tenido detrás, en primero o en segundo plano, a algún practicante de temas ocultos…aunque ahora no sea del dominio público.

Logias, sobre todo de carácter masónico, han estado detrás de numerosos hechos de nuestra historia, desde la Revolución Francesa, la independencia Nortamericana, las modernas unificaciones de Italia o Alemania, o el estallido revolucionario en la Rusia zarista.

 

Argentina, un cachito de Europa en Suramérica

Argentina es quizás el único país sudamericano donde el componente indígena es muy minoritario. Apenas llega al 2% la población que tiene alguna ascendencia indígena en el país. La mayoría de la población tiene sangre europea, sobre todo italiana, alemana y española. Curiosamente la época tras la que surge Juan Domingo Perón, es decir la Segunda Guerra Mundial, los sistemas totalitarios genéricamente conocidos como “fascistas” fueron los dominantes en esos tres países europeos.  Unos sistemas con un fuerte componente esotérico. El fascista y sobre todo el nazi lo desarrollaron casi sin tapujos. El franquista lo hizo más soterradamente pero aun así, a poco que escarbes, surgen nombres como los de la vidente Mersida o el cabalista Corintio Haza, y lugares tan extraordinarios (insisto en el sentido de NO ORDINARIO) como el Valle de los Caídos o símbolos como el “Victor”.

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La Argentina de Perón fue una especie de peculiar epílogo fascista en tierras americanas…y pido perdón si algún argentino se siente ofendido. Pero como los sistemas políticos “madre” europeos, el peronismo estuvo también fuertemente influenciado por componentes esotéricos.

Esos componentes mágicos han influido más en la historia de lo que cabría sospechar. Y lo ha hecho en dos sentidos.

Por un lado, porque muchos dignatarios han sido acompañados por personas que decían tener “algún poder especial” y han sido influidos poderosamente por ellos…y por sus decisiones. Algunos (los menos) han tenido verdaderos conocimientos que han contribuido a que algunas cosas pasasen de una manera y no de otra. Porque la magia consiste en “proyectar intenciones” con la ayuda en muchas ocasiones, de técnicas conocidas desde la antigüedad. Técnicas que conocían algunos miembros de las élites y los miembros de los más Altos Sacerdocios paganos, camuflados en muchas ocasiones entre los miembros de las religiones dominantes.

Y por otro, la influencia de logias de distinto tipo ha marcado el pasado, el presente y probablemente el futuro de la historia planetaria.

La verdadera magia no es cosa de videntes televisivos. La verdadera magia no es superstición.

La verdadera magia son conocimientos que no suelen estar al alcance del vulgo.

Es el Heka que se transmitía en los Templos del Antiguo Egipto.

 

¿Qué tiene que ver todo esto con la Puerta de Hierro?

Madrid cuenta en la actualidad con cinco puertas monumentales. Cuatro dentro del casco urbano: las de la Puerta de Toledo, la de Alcalá, la de la Cuesta de San Vicente y la Puerta Real o de Carlos III. Esta última mucho menos conocida pero igualmente a la vista, ya que es la puerta principal a través de la cual se accede al Jardín Botánico. Junto a estas cuatro puertas monumentales existe una más en el extrarradio de la ciudad, la de la Puerta de Hierro, de la que vamos a hablar hoy.

A lo largo de su historia Madrid también tuvo otras cuantas “puertas”, pero estas no fueron concebidas con un uso directamente monumental, sino que respondían a las distintas que tuvo el antiguo recinto amurallado de la ciudad y por las que se accedía y salía de ellas.

De la etapa musulmana son la Puerta de la Vega, la Puerta de la Sagra, o el Arco de Santa María. Ya en época cristiana el recinto se amplía y se construyen nuevas puertas como las de Valnadú, Puerta Cerrada, Guadalajara y la de Moros…inexistentes hoy día todas ellas. Eso sin contar las puertas que existieron en las distintas y sucesivas “Cercas” que delimitaron la ciudad, primero la Cerca del Arrabal, luego la de Felipe II y después la de Felipe IV.

Todas estas puertas tuvieron una finalidad absolutamente práctica, sin embargo, algunas de las monumentales, además de esa función eminentemente práctica, fueron construidas además sobre lugares “especiales”, entre ellas las de Alcalá o la de la Puerta de Hierro.

De una cosa podemos estar seguros. Que la conformación urbanística de muchísimas ciudades, sobre todo de las más importantes, no responde a planteamientos de casualidad, de anarquía y de caos. Los lugares importantes en ellas responden a otro tipo de planteamientos. Lugares de reunión, plazas importantes, zonas de culto, zonas de esparcimiento de las masas, zonas de dirección política y social… la elección de muchas de ellas fue llevada a cabo bajo otro tipo de premisas más sutiles.

¿Acaso pensáis que es casual el emplazamiento por ejemplo del Estadio Santiago Bernabéu?

Sirva esto de preámbulo.

 

La Puerta de Hierro

Fue construida originalmente como entrada al Real Sitio de El Pardo.

Fue erigida por Fernando VI en la segunda mitad del siglo XVIII (y por tanto reflejo del estilo barroco) entre los años 1751 y 1753, el cual acotó además todo el monte, volviéndolo si cabe aún más exclusivo.

Recordemos que el reinado de Fernando VI en España fue uno de los periodos de expresa represión de la masonería y otros grupos más o menos afines, lo cual materializa mediante una ordenanza de ese mismo año de 1751, que traslada al reino español la Bula Papal Providas romanorum emitida por el Papa Benedicto XIV.

Y en ese lugar donde dónde fue construida, permaneció hasta que en 1998 fue trasladada a su ubicación actual, en medio de la A-6 y de la M-30, dado que “molestaba” para ampliar la Carretera de la Coruña.

A comienzos del siglo XX, además de los coches de caballos y los carros de bueyes, a través de ella pasaron los tranvías de una curiosa línea de tracción a vapor. Los años 60 trajeron los comienzos de la invasión automovilística que fue fielmente reflejada a través de muchas películas de cine de la época, como las clásicas de Paco Martínez Soria.

La Puerta de Hierro, se encontraba justo en el punto donde confluyen las carreteras de Madrid a El Pardo, a La Coruña y la posterior M-30 por lo que ya desde los años 70 se pensó en la opción de moverla para que no “molestase” en la construcción de las nuevas carreteras.

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Los últimos tramos de la M-30, construidos allá por los años noventa, fueron los situados entre el Barrio del Pilar y la Carretera de El Pardo.  De esta manera, la puerta quedó casi escondida debido a la baja cota comparada con la de algunas de las nuevas carreteras y autopistas. Debido a esto se tomó la decisión de desmontarla piedra a piedra y reconstruirla en una posición algo más elevada, a unos escasos cientos de metros de distancia. Esta obra la llevaron  a cabo entre los años 1997 y 98 el arquitecto José Miguel Ávila Jalvo y el político del PP Pío García Escudero (también arquitecto), con José María Álvarez del Manzano como alcalde.

 

Veamos cómo es físicamente la Puerta

Artísticamente la “puerta” parece ser obra del arquitecto Francisco Moradillo, el escultor Juan Domingo Olivieri y el rejero Francisco Barranco. Aunque el ingeniero Francisco Nangle pudo haber también participado activamente en ella.

Visualmente está formada por un arco de medio punto central reforzado con contrafuertes laterales, rematado por un frontón y dos pilastras dóricas toscanas separadas a cada lado (coronadas por unos jarrones pétreos), entre las que están unas verjas de hierro forjado que son las que dan nombre al conjunto. Coronando el frontón se encuentra el escudo real, con dos esfinges  a cada lado.

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Actualmente se sitúa en una extraña isleta con unos no menos extraños jardines a su alrededor, que más parecen unos “Crops Circles” (los célebres “círculos de las cosechas”). Con unas formas que nadie puede ver desde los coches que circulan por las diferentes carreteras que se entrecruzan en la zona, ya que la isleta aparece semi aislada y apartada del mundo exterior. No es un lugar especialmente preparado para pasear y su acceso no es fácil.

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Cercano a ella y en uno de los laterales de la M-30 se encuentra el curioso “mojón” leguario, recuerdo de una época que ya casi parece remota, y que marca la distancia de

“a Madrid 1 legua”.

Todo lo que se encuentra en los alrededores de la “puerta” toma de ella su nombre: el Hospital, la exclusiva urbanización en la que, tras su exilio, Juan Domingo Perón tenía su residencia, o las instalaciones deportivas Real Club Puerta de Hierro (aunque antaño yo las conocí como las “piscinas del Parque Sindical”) que retrotraen mis recuerdos a una infancia y adolescencia que ya parecen tan remotas como el mojón marcador de leguas.

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Y es que Perón no se exilió en cualquier sitio. Al expresidente argentino siempre le siguió una oscura leyenda ligada a no menos oscuros magos y esoteristas…y a extraños sucesos como los que rodean a su mismísima muerte o la de sus esposas.

 

Conozcamos a alguno de los personajes que se congregaron en torno a este singular lugar.

 

Licio Gelli, líder de la logia P2, admitió utilizar este monumento para un rito iniciático sobre Juan Domingo Perón…

…Porque alrededor de Perón, insisto, se reunieron una serie de personajes más que inquietantes.

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Pero ¿Quién es Licio Gelli?

Licio Gelli nació en 1919 y murió hace ahora poco más de un año, es decir que lo hizo a la nada despreciable edad de 96 años. Gelli dirigió siniestramente la logia masónica o pseudo masónica Propaganda Due (P2), implicada en uno de los mayores escándalos que ha tenido jamás Italia, el de la quiebra del Banco Ambrosiano, destapado en 1982.

Esta logia fue conocida tras las declaraciones del mafioso Michele Sindona (“el banquero de la Mafia” que casualmente apareció poco después muerto en su celda). Este banco estaba íntimamente ligado al denominado Instituto para las Obras de Religión, nombre eufemístico bajo el que es conocido el Banco Vaticano, fundado en plena 2ª Guerra Mundial. Los cuales, durante veinte años influyeron (entre otras cosas) para que personas de la logia P2 copasen los más altos cargos políticos, militares, de los medios de comunicación o de la magistratura italiana.

El hecho es que en una de las casas de Licio Gelli apareció una “nómina” con casi mil nombres, de los miembros de la logia P2…entre ellos muchos argentinos.

Gelli fue agente fascista y después trabajó para la CIA. Durante la guerra civil española apoyó a Franco. También parece que estuvo ligado a algunos nazis que escaparon tras la guerra, a tierras americanas, sobre todo chilenas, uruguayas y argentinas…quizás de ahí su afinidad con Juan Domingo Perón. Tierras en la que se establecieron posteriormente algunas de las dictaduras militares más terribles de Suramérica. La chilena de Pinochet (de 1974 al 90), la argentina de varios generales (de 1976 al 83), la paraguaya del general Stroessner (de 1954 al 89), o la uruguaya (del 1973 al 85).

Y es bastante probable su relación con la siniestra “Operación Gladio”,  uno de esos sombríos pasajes de la historia europea de siglo XX.

Y ligado tanto a Gelli como a Perón aparece el misterioso y tenebroso José López Rega.

 

¿Y quién era este José López Rega?

Apodado “el brujo” (por algunos), y el “hermano Daniel” o “lopecito” (por otros).

Primero fue responsable de la Policía Federal Argentina.  Luego Ministro de Bienestar Social entre 1973 y 1975, es decir, durante los mandatos presidenciales de Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez. Y después embajador “itinerante” en España durante la dictadura del General Videla.

Su vida es digna de ser novelada.

Todo en ella parece manipulado o directamente falso. Todo parece casi como si estuviese milimétricamente preparado. Como si cada paso hubiese sido premeditado con alevosía. Como si formase parte de un plan prefijado. Su acercamiento y posterior entrada en el círculo peronista, su contacto con “Isabelita”…y luego con Juan Domingo Perón.

Hay seguridad de que fue hijo de inmigrantes españoles…pero a partir de aquí las versiones sobre los hechos de su vida se ramifican como las ramas de un árbol.

Sobre todo es conocido por la extraña y extraordinaria influencia que ejerció sobre Juan Domingo Perón y su tercera esposa, María Estela Martínez de Perón (como un Grigori Rasputín sobre la familia imperial rusa)… y por haber organizado mientras fue ministro, la conocida como “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina), un grupo terrorista paramilitar de ultraderecha que persiguió y asesinó selectivamente y sin el menor escrúpulo a todo aquel que considerase como una “infiltración marxista” tanto en el peronismo como fuera de él. Algo sin duda paradójico, ya que si lees algunos de los libros de carácter espiritual y esotérico que escribió, sus palabras parecen más las de un santón de la India proclive hacia un Amor Universal y hacia el Bien Común, que lo que luego demostró con sus hechos: violencia sin escrúpulos, manipulación y muy probablemente…magia negra.

Niño introvertido con tempranos y profundos intereses espirituales y religiosos.

Aficionado al canto, trabajó como obrero en una fábrica hasta que en 1943, es decir con 26 años, ingresa en la Policía Federal, en la que alcanzará el increíble escalafón de Cabo 1º.

Aficionado al espiritismo y a la astrología, acabará entrando en contacto con la Umbanda, el Candomble y la Macumba…sistemas entroncados con la santería cubana, o con el vuduismo haitiano o del sur de EE.UU, relacionados todos ellos con la antigua espiritualidad traída al continente americano por los esclavos negros de África.

Como miembro de la policía formó parte de la “seguridad” de la residencia presidencial y luego parece ser que ejerció como guardaespaldas del presidente (algo aparentemente inusual pues a este cuerpo solo podían acceder los oficiales del ejército)…y él, recordemos que tan solo era cabo.

Extrañamente en 1962 pide el retiro de la policía y pasa a dedicarse a negocios editoriales… Y será desde ese trabajo editorial desde el cual trabará contacto directo con el peronismo…y con Isabelita Perón. Un contacto que le llevará con el tiempo a ser increíblemente ascendido por Perón en 1974, directamente a Comisario General (el grado máximo policial).

Las lagunas sobre su vida son constantes. Durante estos tiempos ya dedicados a ocupaciones editoriales entra en contacto con algunas logias, primero la Orden de los Caballeros del Fuego, de la que pronto se distanció, y tras ella la Logia Anael, de la que formaban parte muchos miembros del Justicialismo (Peronismo) de la época. E incluso existe la sospecha de que también hiciese algún tipo de trabajo para la CIA.

En 1965 se producirá su contacto definitivo con Perón a través de su tercera esposa, Isabelita, que llega a Argentina como embajadora personal de su marido Juan Domingo Perón, que se encontraban en el exilio en Madrid.

Se producirá una especie de “flechazo” esotérico entre ambos, que hará que Isabelita reclame la presencia de López Rega para que regrese junto a ella a Madrid en 1966. En la “Quinta 17 de Octubre” de Puerta de Hierro les espera Juan Domingo Perón. Este llamaba a López Rega, no se sabe si cariñosamente o no, “Lopecito”.

Es curioso como alguien como Rega, de orígenes humildes, sin apenas estudios, y que en realidad oficialmente tan solo llegó a los grados más bajos del escalafón policial, consiguiese llegar a las más altas cimas de poder en Argentina, sobre todo tras la muerte de Perón a mediados de 1974. Su influencia sobre “Isabelita” Perón fue absoluta.

También no deja de ser curioso como un hombre que apenas estudió los grados más primarios del sistema educativo argentino acabara editando varios libros sobre diversos temas de carácter esotérico. Entre ellos:

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  • Astrología esotérica (en 1962)
  • Alfa y omega (en 1963)
  • El sabio hindú (en 1977)

Pero la historia de López Rega se imbrica como la pieza de un tetris con la de “Isabelita” Perón.

 

La extraña historia de “Isabelita” (María Estela Martínez de Perón) y López Rega

Juan Domingo Perón casó tres veces. Primero con Aurelia Tizón (1929 – 1938), luego con María Eva Duarte “Evita” (1945 – 1952) y por último con María Estela Martínez, conocida como “Isabelita” (1961 – 1974).

A fines de 1955, mientras trabajaba como bailarina de cabaret en Panamá, conoció al recién derrocado y exiliado Juan Domingo Perón. Y a partir de ese momento se convirtió en “su secretaria”. Vivieron juntos desde entonces, en distintos países: Panamá, Venezuela, República Dominicana y finalmente España, donde se casaron en 1961. Isabel se convirtió en la tercera y última esposa de Perón.

Es decir, su segunda esposa fue una actriz, Evita…y la tercera una aparentemente bailarina de cabaret.

Curiosamente, las dos primeras murieron de cáncer uterino.

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Cuando murió Evita, Isabelita tenía 21 años. Casualmente Isabelita apareció en Panamá cuando Perón estaba allí exiliado. Y casualmente estaba íntimamente relacionada con algunas personas pertenecientes a algunos grupúsculos político-esotéricos argentinos. Y casualmente acabó primero siendo la amante inseparable de Perón para posteriormente convertirse en su esposa.

En 1965 Isabelita regresó a la Argentina como delegada personal de Perón, para hacer frente al neoperonismo en alza de Augusto Vandor…sindicalista que intentaba reavivar el peronismo… pero sin Perón… algo que al mismo Perón no parecía agradarle demasiado.

Vandor fue casualmente asesinado cuatro años después.

Oficialmente, Isabel Martínez de Perón y López Rega se conocieron en el viaje que esta realizó a  Argentina en 1965 para tratar de solventar la disidencia peronista de Augusto Vandor.

Desde su llegada fue custodiada por el teniente coronel Jorge Manuel Osinde (que luego sería considerado como el responsable directo de la masacre de Ezeiza el día en que Perón regresó a la  Argentina). Y junto a Osinde…López Rega, que se las ingenió para volver a Madrid con “Isabelita”, convertido en su secretario personal.

López Rega trabajaba en ese momento en las oficinas de los Suministros Gráficos del Estado, es decir, en la Imprenta del Estado, las cuales eran utilizadas para celebrar reuniones de la Logia Anael. Y en ellas fue donde se conocieron Rega e “Isabelita” Perón.

Julio Cesar Urien es su Gran Maestre. Junto a él, se congregan una veintena de personas, entre ellos Julio Troxler (que impartía entrenamiento militar a los Montoneros), y López Rega y su hija Norma, o Bernardo Alberte entre otros…hasta que se incorporó la propia “Isabelita”.

Alberte fue quien presentó a López Rega a “Isabelita” a petición de Rega, el cual fue presentado como alguien que podía ayudarles a través de su trabajo en la empresa de artes gráficas, y llamando la atención por sus conocimientos sobre temas ocultistas.

A partir de ese momento, “Isabelita” quedará literalmente “capturada” por “el Brujo”.

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Antes de partir de nuevo a Madrid, la mujer de Perón establecerá una nueva dirección nacional del peronismo que contará con un representante de la Logia Anael, Héctor Sampayo. Y además transmite que Perón necesita un colaborador de la Logia que se instale en Madrid con ellos, siendo López Rega, su elección como persona de enlace…

…Y a partir de ese momento en que Rega consigue su objetivo de entrar en el círculo más interno de Perón, romperá casi toda relación de aparente sumisión con la logia.

En 1971 regresó de nuevo a Argentina, acompañada de nuevo por López Rega, para apoyar la designación de Héctor Cámpora como nuevo delegado de Perón en el país.

En 1972, López Rega conoce a Licio Gelli, el cual desea introducirse en Argentina quizás motivado entre otras cosas, por sus negocios de venta de armas.

Gelli deslumbra a López Rega que siempre había soñado con disponer de una poderosa estructura de poder como la P2 de Gelli.

Poco después, viajará con Perón a Roma, y allí Licio Gelli iniciará a Perón en “su” logia irregular masónica. Poco después, otros miembros de la cúpula de poder en Argentina formarán parte de ella, como el propio almirante Massera que derrocará posteriormente a “Isabelita”.

Fíate de los supuestos amigos.

Poco después, Héctor Cámpora vence en las elecciones de 1973 (iniciando una presidencia “títere” de menos de dos meses), y Rega será nombrado Ministro de Bienestar Social, cargo desde el cual, organizó la masacre Montonera de Ezeiza (justo en el momento en el que Perón retornaba a Argentina tras 18 años de exilio) en la que fueron tiroteados y asesinados los miembros del ala más izquierdista  del peronismo. Un suceso que marcó el inicio de la “depuración” de la influencia marxista en Argentina, dirigida por López Rega a través de la Triple A. Una “depuración” con la que eliminará también, entre otros, a varios antiguos miembros de la Logia Anael, a los que Rega ya no consideraba tan amigos. Más de mil asesinatos se cuentan en su haber.

Una política que la posterior dictadura militar argentina, hizo suya, llevándola aún más allá.

La masacre provoca la dimisión de Cámpora, convocándose nuevas elecciones en las que vence Perón… e “Isabelita”, y con ella López Rega ya instalado en “su” Ministerio.

Tras la renuncia de Campora, ejerció de presidente argentino durante 3 meses Raúl Alberto Lastiri. Otro auténtico personaje, miembro también de la logia P2 y casado con la única hija de López Rega, Norma Beatriz.

Como se ve las logias como la P2 o la Anael (de la que luego hablaremos) influyen directamente en los avatares políticos y sociales de Argentina en aquella época. Y la magia y el ocultismo de algunos de sus líderes, dirige los acontecimientos desde la sombra.

Tras el fallecimiento de Perón en 1974, su esposa Isabel Perón asumió la presidencia, y López Rega actuó de primer ministro en la sombra. Una sombra que afortunadamente no se alargó demasiado en el tiempo ya que solo un año más tarde tuvo que renunciar a su cargo y huir del país. Una de sus medidas económicas en 1975 provocó una violenta reacción popular, que le llevó al exilio, primero a España (y finalmente a EE.UU). Para ello fue nombrado embajador itinerante en España (en realidad una excusa para huir del país) pasando a residir cerca de Jerez de la Frontera.

En EE.UU fue detenido y extraditado a Argentina en 1986 donde fue procesado por Terrorismo de Estado, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Muriendo en 1989 a los 72 años de edad mientras esperaba su condena.

En 1976, un año después del exilio de Rega, Isabel Perón fue derrocada por un golpe de estado cívico-militar, que implantó “otra” dictadura…porque las dictaduras no son todas iguales, aunque lleven a cabo prácticas similares. Los fundamentos de su existencia pueden responder (y lo hacen) a distintos orígenes e influencias. Y no me refiero simplemente a la estandarizada división entre dictaduras de derechas y de izquierdas.

…Vaya curriculum.

 

López Rega y la Logia Anael

Es más que probable que “Lopecito” (López Rega) tuviese maestros o superiores en la logia, que lo enviaron primero a contactar con Isabelita Perón y luego a viajar con ella hasta Puerta de Hierro en Madrid para entrar directamente en contacto con el círculo más interno de Perón en el exilio. Sus actos no parece que fueran fruto exclusivamente de su propia voluntad personal de medrar en los círculos de poder. Más bien parece que ambos se conjugaron. Sus ansias de poder personal se aliaron a las de terceras personas. Unos se utilizaron a otros…y otros a unos.

Por aquellos primeros tiempos peronistas, José Cresto y su esposa Isabel Zoila eran las cabezas visibles de un grupúsculo espiritista que con el correr del tiempo se convertiría en la logia Anael. La futura “Isabelita” Perón ejercía por entonces de hija adoptiva de estos.

Perón ganó sus primeras elecciones en 1946 cuando Isabelita tenía 15 años.

María Estela Martínez tenía en mayor estima a la familia de José Cresto que a su propia familia biológica. De hecho, el apodo de “Isabelita” deriva del nombre de su madrina Isabel Zoila.  Los tres forman ya “una curiosa triada.”

En 1964, mientras Perón se encontraba ya en Puerta de Hierro, se publica un brevísimo texto de tan solo 70 páginas titulado “La razón del Tercer Mundo”. En él se hallan algunas de las claves de la política argentina que se desarrollarán durante los siguientes 10 años con López Rega. Se podría considerar como el manual de ocultismo del peronismo.

Su contraportada estaba adornada con el símbolo de una pirámide egipcia. Se dice que Rega llamaba a Perón “su faraón”.

En los ambientes masónicos de finales del siglo XVIII surge la figura enigmática de Cagliostro, al que se considera mítico fundador de la llamada “masonería egipcia”.

Y en los años siguientes se crearon o recrearon dos nuevos ritos “egipcios” inspirados en él: el rito de Memphis y el rito de Misraïm que, más tarde, se fundirían en uno. El promotor de esta fusión fue el famoso general italiano Giuseppe Garibaldi en 1881, uno de los artífices de la moderna unificación de Italia.

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Esoterismo y política se imbrican a lo largo de la historia.

Otros miembros de esos ritos fueron Winston Churchill, Papus o Harvey Spencer Lewis (fundador de la conocida Orden Rosacruz AMORC).

Muchos de los llamados masónicos “irregulares” han pertenecido a este rito, entre ellos el mismo Licio Gelli. Estos ritos fueron determinantes para la fundación de la Logia Anael.

La Logia Anael se creó en Buenos Aires entre 1954 y 57 (según la fuente) por Julio César Urien, un juez de paz peronista… pero fue en Brasil donde tuvo mayor implantación.

Urien es uno de esos atípicos personajes con un aura extraña a lo Madame Blavatsky.

El fundador real de la Logia Anael pareció ser un espiritista y médium brasileño, conocido como Anael, aunque su verdadero nombre era Menotti Carnicelli, el cual redactó “La Razón del Tercer Mundo” que Urien se limitó a retocar y ampliar.

Perón se supone que había conocido personalmente Menotti Carnicelli, y a su representante argentino Héctor Caviglia, cuando en 1950 le recabaron su apoyo para reponer en el gobierno brasileño a Getulio Vargas.

Perón consideraba a Carnicelli un hombre influyente en Brasil, y le dio la sensación de que la Logia Anael estaba muy extendida en las filas del Partido Justicialista.

La logia se definía como una agrupación esotérica antiimperialista que aspiraba a la liberación del tercer mundo mediante la utilización de conocimientos ocultistas.

Tanto Urien como López Rega  tenían una concepción esencialmente pragmática del ocultismo. La utilización de la magia natural (por ejemplo la practicada por Giordano Bruno, Pico della Mirandola o Marsilio Ficcino) y de la astrología (con un sentido casi de “hermetismo renacentista”) con unos fines prácticos sobre todo políticos tendentes a crear una especie de “masonería irregular peronista”, que influyese mediante los conocimientos de ocultismo en el advenimiento de un nuevo ciclo histórico, sobre todo para la Argentina…y básicamente dirigido por ellos.

Veían en los regímenes de Perón en Argentina y de Getulio Vargas en Brasil, síntomas de una “nueva era” antiimperialista para Sudamérica.

 

¿Y qué tiene que ver todo esto con Puerta Hierro?

Juan Domingo Perón fue derrocado en septiembre de 1955 por un golpe de Estado en el que participaron todos los antiperonistas: desde el ejército al resto de partidos no peronistas. Perón se refugió primero brevemente en Paraguay. Después deambuló por Panamá, Venezuela y la República Dominicana, hasta que sorpresivamente vino a España en 1961, ante el soterrado (o quizás no tan soterrado) desagrado de Franco que pensaba que Perón se había convertido en un despreciable masón.

Tras algunos meses  de aparente turismo, sobre todo por Andalucía, a Perón le permitieron instalarse en Madrid en 1961, primero en la c/ Doctor Arce y finalmente en un chalet en Puerta de Hierro, donde comenzó a realizar diversas gestiones políticas encaminadas a recuperar el poder en Argentina.

Y durante esta época en Puerta de Hierro se sucedieron algunos hechos rocambolescos, pero uno de ellos sobresalió de entre los demás.

 

La rocambolesca historia del cadáver de Evita

La célebre Evita, segunda esposa de Juan Domingo Perón, muere a causa de un cáncer en 1952 y será embalsamada por orden de su marido, algo que llevó a cabo el médico español Pedro Ara, residente en Argentina.

En 1955 Perón es derrocado por el general Aramburu, el cual dispuso el secuestro del cadáver de Evita para evitar la nostalgia del peronismo. Para confirmar que era de verdad el cuerpo de Evita se le hicieron varias pruebas, entre ellas varias radiografías y la amputación de uno de sus dedos meñiques (con el que hicieron alguna comprobación, probablemente de huellas). Los restos viajaron secretamente hasta el norte de Italia, reposando durante 14 años en una tumba al nombre de María Maggi de Magistris.

Pero en 1971 subió al poder el general Lanusse, ordenando que el cadáver fuera devuelto a Perón, que se encontraba exiliado en Madrid.

Perón llevaba supuestamente todo ese tiempo buscando su cadáver.

El ataúd fue instalado en el jardín de invierno de la casa de Puerta de Hierro.

Su tercera y última esposa, Isabelita, no se dejó de incomodar por esta situación.

Parece ser que asistida por López Rega, realizó varias ceremonias de carácter ocultista con una finalidad no muy bien conocida. ¿Tendría algo que ver con el “ritual de usurpación” sumerio conocido como Urushdaur?

Quién sabe.

Lo cierto es que tras tres años, el cuerpo de Evita fue entregado definitivamente a la familia Duarte, para ser enterrado en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires.

Es decir que en la residencia que habitaron Juan domingo Perón y su tercera esposa, María Estela Martínez, mandaron traer expresamente el cadáver embalsamado de su segunda esposa, Evita…y todo ello estuvo “dirigido” por López Rega.

Una residencia, “La Quinta 17 de Octubre” escriturada a nombre de María Estela “Isabelita”.

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Como curiosidad, los terrenos que antaño ocuparon la “Quinta” fueron comprados por una Sociedad Inmobiliaria de la que es socio Jorge Valdano, demoliéndose la antigua para construir sobre ella varios chalets de lujo.

Perón regresó definitivamente a Argentina en 1973, para morir un año después. Su viuda, María Estela le sucedió en la presidencia hasta que fue derrocada en 1976, y partió hacia Madrid en 1981.

En 2007 fue detenida por la Policía española por acusaciones sobre asesinatos antes del golpe de Estado aunque la Audiencia Nacional consideró que los delitos que se le atribuían ya habían prescrito.

Pero en relación con los Perón hay aún más misterios.

 

La profanación de la tumba de Juan Domingo Perón

En junio de 1987 unos desconocidos profanaron la tumba de Juan Domingo Perón en el cementerio Chacarita de Buenos Aires, muerto trece años antes, cortaron las manos de su cuerpo embalsamado y se las llevaron, junto con algunos otros objetos. Para ello utilizaron una sierra eléctrica…y la profanación se realizó utilizando las llaves del panteón.

Poco después, el Partido Justicialista recibió una carta anónima pidiendo un rescate de 8 millones de dólares, que no se pagó.

Y a partir de aquí, todo se enreda aún más.

Se inició una investigación bajo la dirección del juez Jaime Far Suau. Hubo varios arrestos y procesamientos pero no hubo ninguna acusación formal contra nadie.

Varios de los que participaron en dicha investigación murieron posteriormente, algunos de ellos asesinados.

Otros, como el mismo juez Jaime Far Sau falleció un año después en un accidente automovilístico sin peritaje oficial. Luego se demostró que había sido un atentado.

El jefe de la Policía Federal Juan Ángel Pirker, que investigaba por orden del juez Far Sau, fue encontrado muerto en su despacho aparentemente por un ataque de asma.

El comisario Carlos Zunino, uno de los detectives, salió ileso de un asalto a su casa en el que recibió un balazo en la cabeza.

Luis Paulino Lavagna, uno de los serenos del Cementerio de la Chacarita, fue encontrado muerto cerca de la propia tumba de Perón, oficialmente de un paro cardiorrespiratorio, aunque una autopsia posterior determino que fue asesinado a palazos.

No menos de ocho personas relacionadas con esta profanación murieron en extrañas circunstancias.

La CIA parece tener información clasificada de la profanación del cadáver. Las especulaciones sobre este hecho, como se puede suponer, son de todo tipo. Desde la más pura venganza, hasta móviles políticos, económicos (por unas supuestas cajas de seguridad en algún banco suizo), simbólicos… hasta las razones puramente esotéricas, para la realización de algún tipo de ritual, en la que la logia P2 podría tener algo que ver.

Actualmente los restos de Perón descansan en el mausoleo de la Quinta de San Vicente.

Como se ve, todo lo que rodeó a los Perón y a “su círculo” fue cuando menos sorprendente. Sectas y logias, ocultismo oscuro, asesinatos, rituales de magia…y gran parte de todo ello tuvo como epicentro La Puerta de Hierro de Madrid. El ocultismo y la política van unidos de la mano más veces de las que nos pensamos.

¡Que distinto sería si la magia se utilizase para fines en los que el EGO no fuese el protagonista!

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Una respuesta a “LA PUERTA DE HIERRO: Los esoterismos de Perón

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